Líderes y dirigentes del PRD se sienten ignorados por Enrique Cárdenas
Cuitlatlán
Por: Fermín García
En el PRD poblano ni el polvo le vieron a Enrique Cárdenas Sánchez, pues se convirtió en el candidato a la gubernatura de esta fuerza política sin que nadie consultara a sus dirigentes, a sus líderes o a los miembros de las tribus perredistas. Tan desaseada fue la designación del abanderado que, a casi una semana de su unción, no ha ocurrido el más mínimo encuentro entre militantes perredistas y el ex rector de la Universidad de las Américas.
Será hasta este jueves cuando se intente el primer acercamiento entre un grupo de líderes del PRD y Enrique Cárdenas, y a su vez, la dirigencia local y colegiada del partido lo presente ante la prensa como el abanderado perredista y que forma parte de un proyecto común con el PAN y el PMC.
Todo lo relativo a la candidatura de Cárdenas se decidió en la Ciudad de México, en la cúpula nacional del PRD, y a espaldas de los perredistas poblanos, que no siquiera fueron enterados de la intención de discutir la propuesta de postular al académico.
Previo a la designación de Cárdenas Sánchez, había surgido un diálogo entre los cinco integrantes de la dirección provisional y colegiada del PRD poblano, con los líderes de las tribus perredistas, en donde se había decidido que el partido competiría solo en el proceso electoral extraordinario.
“No importa que el PRD hubiera obtenido un raquítico resultado”, cuenta un líder perredista, pues lo importante del acuerdo que se había tomado era no competir junto con el PAN y utilizar la actual contienda por la gubernatura como el inicio de un proceso de reconstrucción de dicha fuerza política.
En ese tenor de ideas, se había planteado una terna de aspirantes a la candidatura: el ex diputado local Carlos Martínez Amador, el ex regidor Arturo Loyola y el ex edil de Izúcar Manuel Madero.
Loyola ya había declinado a favor de Carlos Martínez y Manuel Madero había mostrado poco interés por participar como candidato.
Todo parecía indicar que el candidato sería Carlos Martínez, de la corriente Nueva Izquierda, que fue el grupo político del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas dentro del PRD.
No obstante ese acuerdo, sin que mediara un dialogo o una comunicación mínima con los perredistas locales, en la sede nacional del PRD, con el empuje de Fernando Belaunzarán Méndez, de la corriente Galileos, se decidió optar por Enrique Cárdenas, quien hasta apenas hace unos días se ostentaba como un personaje que combatía los vicios del sistema de partidos políticos.
Por eso el “destape” de Cárdenas y la primera presentación ante la prensa de Puebla, la hicieron líderes nacionales del PRD, que relegaron a los liderazgos locales del partido.
Lo grave de esta situación no es el desaseo del proceso interno del PRD para elegir a su candidato a la gubernatura, sino que Enrique Cárdenas se prestó a ser designado bajo el uso de practicas viciadas que se supone eran rechazadas y combatidas por el ex rector de la Universidad de las Américas.
Enrique Cárdenas entró a la política bajo la idea de impulsar políticas públicas en contra de la corrupción y de promover un cambio democrático en Puebla, por medio de la participación de candidatos ciudadanos, que no estuvieran contaminados por los vicios de los partidos.
Ahora todo esos ideales quedaron en el pasado.